- Boquilla obstruida: las partículas sólidas en el líquido pueden bloquear los pequeños agujeros en la boquilla. Para resolver esto, abra la botella de spray y limpie la boquilla. Use un palillo de dientes o una aguja fina para desactivar cuidadosamente los agujeros bloqueados y restaurar la suavidad de la boquilla.
- Boquilla dañada: la boquilla puede deformarse, agrietarse o tener un resorte suelto, evitando que el líquido se atomice correctamente. En este caso, reemplácela con una boquilla nueva que coincida con la botella, asegurando la instalación adecuada y un sello apretado.
- Presión insuficiente dentro de la botella: la poca atracción de la botella de spray, como una junta dañada, puede hacer que la presión interna sea igual a la presión externa, no generar suficiente presión para atomizar el líquido. Abra la botella de spray, revise los componentes como el cuerpo y la junta de la botella, y reemplace las juntas dañadas.
- Líquido demasiado viscoso: si el líquido cosmético es demasiado viscoso, es difícil atomizarse a través de los pequeños agujeros de la boquilla, y se dispensará como gotas o corrientes. Intente diluir el líquido con una cantidad apropiada de agua destilada o agua mineral en una proporción de aproximadamente 1: 1, o coloque el líquido a temperatura ambiente para reducir su viscosidad.
- Apertura de boquilla agrandada: el desgaste u otras razones durante el uso pueden ampliar la abertura de la salida de la boquilla. El flujo de agua de alta presión que pasa a través del agujero grande no puede formar una niebla, pero se dispensa en línea recta. Por lo general, una nueva botella de spray o boquilla debe ser reemplazada en esta situación.
- Instalación inadecuada de la boquilla: una boquilla instalada libremente puede afectar el efecto de pulverización. Verifique si la boquilla está firmemente instalada; Si está suelto, reinvíquelo con fuerza.

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